Me da pena que la gente crezca 
Julio Barco

Matías Aznar es un heterónimo de Julio Barco. ¿Por qué heterónimo? sencillo: ya está muerto. Es otro, ciertamente, pero, en estricto sentido, es un seudónimo, ya que este poemario representa la obra de Julio en su posición urbana frente a la Lima que ha creado una poesía deshecha al margen del formalismo cultural de las Letras.

Este poemario recoge un paseo melancólico por la vida de un joven limeño. Sin explicitarlo, hace referencia a un pasado, un nacido-no nacido; crea una atmósfera de pérdida continua, de abandono de ¿el amor, la madre, la juventud, la niñez, la vejez, la vida, la escuela, la ciudad, los recuerdos?

Un dejo, también, una mentada de madre a todo.

Este trabajo debe leerse de corrido, de principio a fin, prescindiendo, quizá, de un par de poemas y no por la calidad sino porque no llegan a pertenecer a la misma atmósfera, pero no la rompen, eso es lo mejor, la enriquecen.

Habría que acercarse a ellos y dejarse llevar, por qué no, a la melancolía -incluso a las lágrimas-, pues bien sabemos que Julio escribe para vivir su poesía.

Estos versos son para sentirse.

ANDRÉS HERRERA

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