Miguel Ángel Sanz Chung
Editorial Zignos
Lima, 2007
En diez partes, más un preludio y un epílogo que sellan su sólida arquitectura, este segundo libro de Sanz Chung (cada parte puede leerse como un poema autónomo, a la vez que como pieza de un solo poema concertante) despliega la imagen de las hojas secas. Desperdigadas en el suelo, huérfanas de árboles. Se amontonan en los parques y las plazas de la ciudad, sometidas a la inclemencia del otoño hasta la llegada funesta (la nieve termina por disolverlas) del invierno. Comunican al poeta su desamparo y angustia: la "multitud de sus gritos desesperados" que él sabe escuchar (adentrándose en sí mismo) a pesar de su "absoluto silencio". (Ricardo Gonzalez Vigil)

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